La mayoría de edad de Aleix Vidal

Publicado: 10/07/2011 en Jugadores
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Hay gente a la que no le gusta perder el tiempo. Que no está por la labor de dar rodeos, de esperar su oportunidad en un sitio donde no dispone de una confianza absoluta. Que está dispuesta a hacer miles y miles de kilómetros por un sueño. Y que, al final, aunque sólo sea en unos pocos casos, tiene su recompensa. El último ejemplo es Aleix Vidal (Valls, Tarragona, 21-08-1989) quien, después de haber pasado por cuatro filiales diferentes, ya es miembro a todos los efectos del líder de la Segunda División, el Almería. Se acabaron los dorsales más allá del 25 para un jugador valiente que, con 22 años, ya ha cantado su primer gol en la categoría.

La estética de Aleix no engaña. Su corte de pelo y sus múltiples tatuajes -a medio camino entre un cantante punk y el protagonista de Prison Break- proyectan una imagen descarada que se confirma al poco de empezar la conversación telefónica. Habla con la confianza de un conocido de toda la vida. Directo, sin tapujos, sobre una trayectoria poco convencional que le ha llevado a probar suerte allá donde creía que estaba la oportunidad, hasta que la encontró de la mano de Lucas Alcaraz. “Nunca me ha importado irme fuera. Desde que mi padre y yo nos empezamos a plantear mi carrera, lo tuvimos claro. Y ahora, parece que por fin salen las cosas”, reflexiona.

La decisión de los Vidal -el inicio, en definitiva, de esta historia- se tomó en el verano del 2007. El joven Aleix destacaba en el Reus y recibió la llamada del Espanyol para incorporarse a la estructura del fútbol base blanquiazul con un contrato de tres años. “En principio, era para jugar en el Juvenil A, pero con la promesa de subir al ‘B’ enseguida”, explica. Sin embargo, lo que parecía una autopista hacia el éxito se convirtió en una carretera comarcal llena de obstáculos. El primero fue no contar para el técnico del Juvenil: “Después de hacer toda la pretemporada, el míster me dijo que no contaba conmigo y que me cedían a la Damm, también de División de Honor Juvenil“. El cambio de planes no le frustró. Al contrario, se convirtió, con 16 tantos, en uno de los máximos goleadores del grupo. Al acabar la etapa de formación tenía claro que se había ganado un puesto en el filial. Sin embargo, los entrenadores no opinaban lo mismo. “Volvió a pasar lo del año anterior. Hice la pretemporada y me dijeron que no contaban conmigo. Me ofrecieron irme a Grecia. Era jugar en Primera División, así que no me lo pensé ni un momento”, justifica. Con 19 años recién cumplidos, volvió a empaquetar sus cosas y emprendió una aventura cuanto menos arriesgada. “Fue complicado. Aquello es otro mundo”; recuerda; “Los campos ya estaban llenos antes incluso de salir a calentar, y los aficionados nos lanzaban de todo. Había bengalas, nos escupían… cuando jugabas en casa, era fácil motivarte”. Aquella ‘mili’ se saldó con nueve partidos en la máxima categoría helena y un gol, frente al Skoda Xhanti, además de acabar dominando un idioma tan complicado como el griego.

Al finalizar la segunda cesión, y con un año más de contrato con el Espanyol, Aleix quería por fin ponerse la camiseta blanquiazul, pero sólo pudo ser en unos pocos amistosos: los técnicos tampoco contaron con él y le ofrecieron una última salida en préstamo. La paciencia del delantero se agotó y volvió a aparecer el carácter. “Sentí que se portaron mal conmigo, así que, con buenas palabras, les dije que no quería perder más el tiempo y que era mejor irme a otro sitio”, resume. Con poco margen de maniobra, decidió aceptar la oferta del filial del Nàstic, La Pobla de Mafumet, para jugar en Tercera: “Los equipos ya estaban casi todos cerrados, así que volví cerca de casa”. Enseguida empezó a destacar y César Ferrando, entonces entrenador de los grana le echó el ojo. Participaba con asiduidad en los entrenamientos con el primer equipo, aunque enseguida le supo a poco: “No es por ir de sobrado, ni mucho menos, pero veía que yo podía jugar en ese equipo y no me acababa de llegar la oportunidad”. Finalmente, en la jornada 13, disputó 11 minutos frente al Rayo Vallecano. Pero aquella aparición no tuvo continuidad y la destitución de Ferrando acabó con sus esperanzas de volver a jugar. “Terminé bastante quemado. Entrenaba con el primer equipo a principios de semana, pero cuando llegaba el jueves o el viernes, me volvían a bajar al filial. Me desanimé”, asume. Al final de temporada, cuando llegó la hora de renovar con el Nàstic, Aleix volvió a apostar fuerte: como no le garantizaron oportunidades con el primer equipo, decidió coger de nuevo las maletas. “Ya les había demostrado jugando lo que valía”, zanja.

La siguiente parada, con 21 años, fue otro filial. Una semana a prueba en el Mallorca B le bastó para firmar un contrato de tres años (1+2) con el club balear. Fue el jugador más utilizado de la plantilla -2.588 minutos, 35 partidos, 6 goles- pero en ningún momento contó para el entonces técnico del primer equipo, Michael Laudrup, que sólo lo convocó para un entrenamiento con los mayores. Al parecer, su estética arriesgada y su genio le habían cerrado alguna puerta. “Tenía fama de disperso. Pero era una cuestión de imagen. La gente decía ‘cuidado con este, que se le va la bola’, únicamente por mis tatuajes. Yo no me pinto el cuerpo por pintar. Cada uno tiene su explicación”, comenta. Una vez más, no se lo pensó dos veces y, pese al interés del club por hacer efectiva la renovación, Aleix resolvió buscarse la vida en otro sitio. La oportunidad que le habían negado en Mallorca le estaba esperando en Almería. Eso sí, antes de firmar con los andaluces, puso una condición que sería clave. La ambición y la confianza en sí mismo hicieron posible un paso adelante. “Hacía tiempo que me seguían, así que me decidí por el Almería B. La única condición que les puse fue que me dejaran hacer la pretemporada con el primer equipo y, si no les gustaba, me quedaba en el filial sin ningún problema”, explica.

Hambriento de oportunidades para dar el salto, Aleix no estaba dispuesto a dejar pasar este tren y se esforzó al máximo para convencer a Lucas Alcaraz. Reconvertido en hombre de banda, su rendimiento fue bueno y se convirtió en un habitual del primer equipo en los encuentros de pretemporada. El premio estaba cada vez más cerca, y un par de casualidades hicieron posible el salto definitivo. El traspaso de Albert Crusat al fútbol inglés dejó un hueco libre en la izquierda y la huelga convocada por la AFE, que retrasó una semana el inicio de la competición, le dio la oportunidad de lucirse con el filial. El Almería B perdió por 4 a 2 en el campo de la Balompédica Linense, pero Vidal marcó los dos goles del equipo. Se había ganado un sitio con los grandes.

El último día del mercado de verano se confirmó el movimiento. Aleix ya es jugador del primer equipo. Y no sólo eso: titular en los seis primeros partidos de Liga, y con un gol -en el campo del Murcia– parece haberse consolidado definitivamente en el fútbol profesional, nada menos que en el líder de la categoría. Tiene cuatro años por delante de contrato y un agradecimiento eterno al ténico que ha apostado fuerte por él. “Es el único entrenador que conozco que cumple aquello de poner a los que se lo han ganado en los entrenamientos. Mucha gente tiene una idea equivocada de él. Para mí no se merece un ’10’. Se merece un ’11′”, asegura.

Cuatro años después de aceptar aquella oferta del Espanyol, cuatro filiales y miles de kilómetros después, Aleix Vidal se ha hecho mayor. Disfruta del momento, pero su ambición no se detiene. “Alcaraz es exigente y sé que el día que no trabaje al cien por cien dejaré de jugar. Pero si sigo así, quién sabe… puede pasar de todo”. Lo que está claro es que, llegado el caso, no habrá pereza para hacer las maletas.

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comentarios
  1. […] llegado de 1995 con su Delorean, dispuesto a una última carrera por la banda. Más nervioso está Aleix Vidal, ansioso por demostrar lo mucho que vale, todo energía de juventud. Como Roberto Batres, que, sin […]

  2. estefania dice:

    Os voy a habrir mi corazon,hace mas o menos 1año y medio el futbol no me gustaba para nada pero alguien k conozco me invito a ir al campo del almeria y ahi ocurrio me gusto tanto k desde aquel dia no me pierdo ni un partido jugado en casa, y desde akel maravilloso dia animo al equipo con mucha fuerza porque me encanta ser andaluza de pura cepa y almeriense.Y para terminar muchas gracias a kien lea esto y k me encanta Aleix vidal.saludoss Estefy8vidal

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