Sociedades Anónimas

Publicado: 07/13/2013 en Análisis
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LFP

Captura de la web de la LFP con 21 escudos en su encabezamiento

Hace unos días, la LFP realizó el sorteo del calendario para la temporada 2013/14. Si vamos a la web de la Liga, encontraremos un par de detalles que, si no implicaran a entidades profesionales, podrían resultar hasta graciosos. El primero está en el faldón que adorna la parte superior de la pantalla, una colección de escudos de los equipos participantes con enlaces a las páginas de cada uno de ellos. Cuéntenlos. Falta uno. Ahora mismo, a falta de poco más de un mes para el inicio de la competición -y cuando muchas plantillas ya han empezado a sudar- oficialmente sólo hay 21 clubs inscritos. El segundo detalle lo encontramos en el calendario. Busquen la primera jornada de Liga y el partido de debut del Recreativo de Huelva. Ahora mismo, el equipo de Sergi Barjuán se estrenaría en campo de un tal “Club 22”. Nada que suene a ejemplar en una competición que presume de ser la mejor del mundo. El embrollo, como saben, parte del descenso administrativo del Guadalajara. Un problema con raíz en una legislación que suma ya dos décadas de despropósitos.

La ley del Deporte establece que, desde julio de 1992, los clubs que compiten en categoría profesionales se deben constituir, obligatoriamente, en Sociedades Anónimas Deportivas. Teóricamente iba a ser la solición definitiva a los problemas endémicos del fútbol español (que ya había pasado anteriormente por un plan de saneamiento que dejaba a cero el contador de deuda), porque, a partir de entonces, como cualquier otra empresa, las entidades deberían responder de sus cuentas ante sus accionistas.

20 años después, se ha demostrado que aquello era una auténtica milonga. Las deudas de los equipos no han hecho más que crecer. La emisión de acciones no se cubrió de una manera idílica, tal como el papel preveía. Al final, fueron unas pocas manos -empresarios con una reputación más o menos sospechosa, en unos casos; entidades públicas como Ayuntamientos o Diputaciones, en otras- las que acapararon las acciones y relegaron al socio al rol de accionista minoritario, aquel que sólo tiene derecho a patalear una vez al año, en la junta general ordinaria, mientras que el presidente de turno finge escuchar y espera que pase el chaparrón. Con la jugada, los socios pasaron de ser los propietarios de los clubs a simples clientes. Alguien a quien vender un abono de temporada y merchandising, pero fuera de cualquier tipo de control de la entidad que llevan siguiendo desde décadas y con la que tienen un vínculo emocional. Empezaba el reinado de los Pitermans, Loperas, Agapitos y Gils que han aportado color (y una deuda casi incalculable) al fútbol español.

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Este tránsito de club a empresa privada lo han sufrido entidades que presumían de cuentas saneadas, como los modestos Mirandés y Lugo. Ambos han visto peligrar su futuro para hacer frente a la ampliación de capital necesaria para entrar en el grupo de élite del fútbol profesional. Ese mundo en el que, siempre teóricamente, las cuentas cuadran y los equipo viven de sus propios recursos. En tiempos de crisis, exigir a los aficionados un esfuerzo extra más allá del abono anual parece una broma de mal gusto. Y, pese a las aportaciones de la masa social, ambas entidades han necesitado un balón de oxígeno: el Mirandés pasa a manos de un empresario -y ha tenido relativa suerte, pues se trata de un hombre de la zona– y el Lugo queda en manos de la Diputación y el Ayuntamiento, que aportaron 1’5 millones de euros. ¿El socio? Bien, gracias. Contento de ver cómo su equipo (aunque a efectos legales ya haya dejado de ser suyo) pueda seguir compitiendo en Segunda el año que viene.

En el caso del Guadalajara, unas presuntas irregularidades en la ampliación de capital han desembocado en la incertidumbre. La batalla legal todavía no ha acabado, pero la cosa no pinta nada bien para los alcarreños, que se ganaron la permanencia sobre el césped durante dos sufridas campañas consecutivas. La mala gestión se tiene que pagar, de acuerdo… pero o jugamos todos o se rompe la baraja. Clubs con deudas astronómicas siguen compitiendo pese a todo. Tienen, quizás, una historia más brillante y una masa social más amplia. Esa es la diferencia. Como algunos bancos, hay clubs que parecen, como dicen los ingleses, too big to fail. Nadie quiere mancharse de sangre. Las manifestaciones de las aficiones de Sevilla y Celta en el verano del 95 -y la demagogia con la que muchos medios envolvieron el asunto- sentaron un precedente muy peliagudo: un equipo de fútbol no es como, pongamos, una empresa de distribución cárnica. Si la segunda quiebra, no pasa nada. Unas cuantas familias se van a la calle y otra empresa ocupará su lugar en el mercado, si es que lo hay. En cambio, si es un equipo de fútbol el que cae, la cosa se complica. Aunque el agujero con una Hacienda que anda canina sea inmenso, nadie se mueve y los aficionados hacen cola para comprarse la nueva camiseta, esa que ahora cambia cada año por imperativo del márketing. Al final, todos, como sociedad, deberíamos hacérnoslo mirar un poco.

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comentarios
  1. eres un indocumentado dice:

    No tienes ni idea de lo que hablas.

    El Guadajara merece descender, y si existe algun equipo que merezca esa plaza es el Real Murcia, unico club descendido en 1992… de eso no dices nada. Existen unas normas, Mejores o peores, y si el Guada no solo no cumple con ellas sino que tambien miente y estafa a la liga y despues a sus aficion.

    Con pensamientos como el del “Si lo hacen todos… no se merecen descender…” o cosas por el Estilo podemos entender la situacion politica de nuestro pais en la que todo vale, toda corruccion es justificada….

    Sigue votando al PP o PSOE y sigue defendiendo a un delincuente como German Retuerca.

  2. jordim dice:

    Muy buen artículo. Retratas perfectamente los tiempos de decadencia que sufre el fútbol español y que se veían venir desde hace tiempo.
    Desde mi punto de vista, aún tienen que pasar muchos años para que la liga (y España, por extensión) deje de ser un territorio abonado para la demagogia, la picaresca y la mala praxis empresarial. Quizá para eso deba pasar una generación. Quién sabe.

    El fútbol continua siendo el opio del pueblo y la clase política lo sabe. ¿Por qué la tolerancia infinita con el equipo X o Z de referencia que no paga sus deudas con Hacienda o la Seguridad Social? ¿Cómo es posible que los clubes profesionales adeuden más de 800 millones a estos organismos públicos? ¿A un ciudadano se le permite aplazar pagos y renegociar las deudas con el fisco? No, claro…Hay que dejar caer a los insolventes y acabar con la farsa.

    El control de las sociedades en pocas manos ha hundido a muchas de ellas en la quiebra técnica y efectivamente los accionistas minoritarios (impotentes ya que un acción NO es un voto, para quien no sepa como funciona una S.A.) solo pueden, como bien dices en el artículo, patalear y criticar a los dirigentes el club..y gracias.

    Si a esto unimos una liga mal planteada, que ha permitido la bipolarización entre dos clubes que se comen casi todo el pastel de los derechos televisivos, tenemos una competición carente de interés para los 18 clubes restantes que poco a poco van asumiendo su condición de nuevos pobres en su gran mayoría (véase el éxodo constante de buenos jugadores a la Premier o la Bundesliga). Y las deudas continúan ahí.

    En España se impone la ley del más fuerte, una ley algunos países anglosajones han sorteado con la idea de ampliar el mercado y revitalizar el negocio. Y lo han conseguido. La Premier League y la Bundesliga, con su reparto más equitativo de derechos de TV y, además, sus estadios llenos provocan envidia sana. Envidia de sus cerebros, que no se han limitado a hacer lo fácil. Porque lo fácil no siempre es lo mejor.

    Saludos y adelante con el blog. Es magnífico.

  3. guillem riba dice:

    hola, faras noves entrades? esque m’encanta aquest blog, me llegit totes les entrades 2-3 cops! et dona esperançes per seguir lluitant per els meus somnis! moltissimes gracies!

    • Àlex Pareja dice:

      Hola Guillem! Moltes gràcies pel comentari. Ja fa que hagi pagat la pena tot l’esforç. Malauradament, aquesta temporada, per qüestions de feina i d’estudis, m’és impossible continuar fent el bloc amb regularitat. I no em sentiria còmode fent una entrada al mes o així -encara que no ho descarto en aquesta segona volta, tot és decidir-ho-. De moment, el tinc en estat d’hibernació. No deixis de lluitar mai pel que vols, ja veus que molts més cops del que sembla la lluita té recompensa!

      Una abraçada,

      Àlex

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