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LFP

Captura de la web de la LFP con 21 escudos en su encabezamiento

Hace unos días, la LFP realizó el sorteo del calendario para la temporada 2013/14. Si vamos a la web de la Liga, encontraremos un par de detalles que, si no implicaran a entidades profesionales, podrían resultar hasta graciosos. El primero está en el faldón que adorna la parte superior de la pantalla, una colección de escudos de los equipos participantes con enlaces a las páginas de cada uno de ellos. Cuéntenlos. Falta uno. Ahora mismo, a falta de poco más de un mes para el inicio de la competición -y cuando muchas plantillas ya han empezado a sudar- oficialmente sólo hay 21 clubs inscritos. El segundo detalle lo encontramos en el calendario. Busquen la primera jornada de Liga y el partido de debut del Recreativo de Huelva. Ahora mismo, el equipo de Sergi Barjuán se estrenaría en campo de un tal “Club 22”. Nada que suene a ejemplar en una competición que presume de ser la mejor del mundo. El embrollo, como saben, parte del descenso administrativo del Guadalajara. Un problema con raíz en una legislación que suma ya dos décadas de despropósitos.

La ley del Deporte establece que, desde julio de 1992, los clubs que compiten en categoría profesionales se deben constituir, obligatoriamente, en Sociedades Anónimas Deportivas. Teóricamente iba a ser la solición definitiva a los problemas endémicos del fútbol español (que ya había pasado anteriormente por un plan de saneamiento que dejaba a cero el contador de deuda), porque, a partir de entonces, como cualquier otra empresa, las entidades deberían responder de sus cuentas ante sus accionistas.

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BL

Con los ecos de las celebraciones del Eibar y el Real Jaén todavía recientes, la próxima temporada empieza a tomar forma. Faltan menos de dos semanas para que la mayoría de equipos empiecen a sudar y empieza a ser evidente que la crisis ha llegado de pleno al fútbol español. Exceptuando a Barça y Madrid, que están a años luz, se está produciendo una reacción en cadena que acaba afectando a los equipos de Segunda. Los clubs de Primera, acorralados por las deudas, se ven incapaces de competir en el mercado internacional y ven cómo sus mejores jugadores emigran. La Premier es el destino más lógico, pero el abanico es cada vez más amplio. Y entonces no queda más remedio que mirar hacia abajo para nutrirse de jugadores con un ratio calidad-precio más asumible. El ejemplo más claro es el Espanyol, que ha reclutado a Abraham, Lanza y Fuentes para reforzar una plantilla que ha perdido masa salarial. Y esa, en definitiva, es la receta que seguirán los equipos de la clase media si quieren sobrevivir. La paradoja es que algunos equipos de Primera ni siquiera pueden competir con ofertas extranjeras a la hora de captar el talento de la categoría de plata. La marcha de Fede Vico al Anderlecht belga ilustra a la perfección la pérdida de atractivo de los clubs de primera línea. La Liga de las Estrellas pierde brillo.

No tenía sentido, en un país con una economía en caída libre, seguir manteniendo una estructura de clubs engordados a base de clembuterol: la vista gorda de Hacienda y las instituciones públicas y un dinero de las televisiones que llega, al fin y al cabo, de exprimir a un espectador/abonado que bastante tiene con que le cuadren las cuentas a final de mes. Por eso, los  que quieran sobrevivir deberán ajustarse a la realidad de la calle. Lo siento por los futbolistas, que al fin y al cabo son los protagonistas de la película, pero se perfila un regreso a los ochenta, en el que sólo los grandes jugadores de los principales equipos eran millonarios de verdad, gente con la vida resuelta del todo. El resto eran currantes del balón que debían aprender a administrar sus ganancias con cuidado para poder trazar un plan de vida a largo plazo, fuera de las canchas.

El efecto dominó -o los vasos comunicantes, como se prefiera- llega a Segunda con una lógica muy clara. Si Desde arriba se despoja a los equipos de sus principales figuras, no queda más remedio que apostar por jugadores de un perfil más modesto, de Segunda B, o con algún tipo de arraigo a la zona que permita abaratar su ficha. Sólo los equipos con una aconomía más potente o con un proyecto más sólido van a poder comprar experiencia en la categoría.

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